Las ataxias autosómicas recesivas son enfermedades neurológicas hereditarias poco frecuentes que requieren la transmisión de una mutación genética de ambos progenitores. Suelen manifestarse en la infancia o adolescencia.
En las ataxias autosómicas recesivas, la enfermedad solo se desarrolla cuando el individuo hereda una copia del gen mutado de cada progenitor. Los padres suelen ser portadores sanos (una sola copia mutada) sin manifestar la enfermedad.
Esto significa que en una pareja donde ambos son portadores, cada embarazo tiene:
Generalmente se presentan durante la infancia o la adolescencia, aunque existen casos de inicio en la edad adulta temprana. La progresión suele ser lenta pero continua.
La ataxia de Friedreich es la forma más común de ataxia hereditaria. Se estima que 1 de cada 50.000 personas está afectada, y aproximadamente 1 de cada 100 europeos es portador del gen mutado (expansión GAA en el gen FXN). Suele iniciarse entre los 5 y los 15 años.
Es causada por la expansión del triplete GAA en el primer intrón del gen FXN (cromosoma 9), lo que reduce la producción de la proteína frataxina. La frataxina es esencial para el funcionamiento mitocondrial: sin ella, las células nerviosas y cardíacas acumulan hierro y sufren daño oxidativo.
La mayoría de los pacientes pierden la capacidad de caminar de forma independiente entre 10 y 15 años después del inicio de los síntomas. La esperanza de vida puede verse reducida, principalmente por la afectación cardíaca.
La fisioterapia intensiva y la atención cardiológica son fundamentales para el manejo de la enfermedad. Están en marcha ensayos clínicos prometedores con terapia génica y con fármacos que aumentan los niveles de frataxina.
En 2023 se aprobó en EEUU el primer tratamiento para la ataxia de Friedreich: el omaveloxolone (Skyclarys). En Europa, el proceso de aprobación está en curso. Consulta con tu neurólogo.
Causada por mutaciones en el gen ATM (cromosoma 11), que codifica una proteína clave en la reparación del ADN. La ausencia de esta proteína hace al organismo más vulnerable a los errores genéticos y a las radiaciones ionizantes.
Las personas con A-T son extremadamente sensibles a las radiaciones ionizantes. Se debe evitar la radiografía diagnóstica innecesaria y la radioterapia.
La AOA engloba un grupo de ataxias recesivas caracterizadas por la apraxia oculomotora (incapacidad para mover los ojos de forma voluntaria y coordinada), junto con ataxia cerebelosa y neuropatía periférica.
Causada por mutaciones en el gen APTX. Inicio habitual entre los 2–10 años. Se caracteriza por ataxia cerebelosa, apraxia oculomotora precoz, hipoalbuminemia y elevación del colesterol total.
Causada por mutaciones en el gen SETX. Inicio más tardío (adolescencia o edad adulta joven). Elevación de alfa-fetoproteína. Neuropatía sensitivomotora frecuente.
El diagnóstico se confirma mediante estudio genético molecular. La alfafetoproteína en sangre puede orientar hacia AOA2. La EMG/ENG revela la neuropatía asociada.
Descrita originalmente en la región canadiense de Charlevoix-Saguenay, aunque se han identificado casos en todo el mundo. Causada por mutaciones en el gen SACS (sacsin), implicado en el plegamiento de proteínas en las células nerviosas.
La ARSACS se distingue por la combinación característica de ataxia cerebelosa + espasticidad (rigidez muscular), junto con neuropatía periférica. Este patrón trifásico es muy orientador para el diagnóstico.
La ARSACS tiene una progresión lenta pero constante. Muchos pacientes mantienen la capacidad de deambulación hasta la edad adulta con el apoyo de ayudas técnicas y fisioterapia continua.
Existen otras formas menos frecuentes de ataxia recesiva que también son importantes conocer.
Grupo heterogéneo de ataxias recesivas numeradas (SCAR1-SCAR26+). Incluyen formas con inicio muy precoz y características clínicas variables. El diagnóstico requiere paneles genéticos completos.
Las ataxias mitocondriales (como MIRAS, causada por mutaciones en POLG) afectan al ADN mitocondrial. Se asocian a epilepsia, neuropatía y afectación multisistémica.
Algunas ataxias recesivas tienen causa metabólica tratable: déficit de vitamina E (AVED), abetalipoproteinemia, déficit de CoQ10. El diagnóstico precoz permite tratamiento específico.
En ACMA podemos orientarte sobre el proceso diagnóstico, el acceso a análisis genéticos y los recursos disponibles en Castilla-La Mancha.